Según comentarios de Francisco Albarello (Docente e investigador en Nuevas Tecnologías de la Facultad de Cs. Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora en Argentina); francisco.albarello@speedy.com.ar
Cuando se habla de la utilización de las nuevas tecnologías en la escuela, uno de los problemas que surge más recurrente es el “acceso” a ellas, a través de las computadoras o Internet, conduciéndonos a una visión parcial de la situación por lo que hay que analizar más detalladamente el uso que se les da a esas tecnologías para lograr un verdadero aprovechamiento educativo y no sólo utilitarista o consumista.
Este profesor nos hace mención de “La teoría de la brecha de desniveles de conocimiento o La teoría del knowledge-gap”, planteada por Tichenor-Donohue y Olien en 1970, que no es más que estudios sobre la difusión de conocimientos, campañas informativas y la difusión de innovaciones en el ámbito de las políticas sociales, particularmente en los países en vías de desarrollo. Según esta teoría: "la difusión a gran escala de las comunicaciones de masas se interpreta generalmente como un indicador de modernización, de desarrollo social y cultural, vinculados a movimientos informativos disponibles para la libertad y la equidad". (Wolf, 1994: 77) Sin embargo, por su parte afirma "los medios masivos reproducen y acentúan desigualdades sociales, son instrumentos del incremento de las diferencias, no de una atenuación de ellas, y hacen surgir nuevas formas de desigualdad y de desarrollo diferente". (Wolf, 1994: 78) Esta afirmación echa por tierra las posiciones que plantean que los medios, por su sola existencia e implementación, introducirán mejoras en la sociedad. Si los medios de comunicación representan avances tecnológicos, esos avances no son generalizables, porque siempre van a tender a beneficiar a unos sectores sociales sobre otros. Como dice George Landow, "una tecnología siempre confiere poder a alguien. Da poder a los que la poseen, a los que la utilizan y a los que tienen acceso a ella".(Landow, 1995: 211) Derribado el mito de la neutralidad tecnológica, podemos deducir a quiénes beneficia la introducción de todo nuevo medio: "en cuanto aumenta la penetración de los media de información en un sistema social, los segmentos de población con el estatus socioeconómico más alto tienen tendencia a adquirir la información más rápidamente que los estratos de nivel socioeconómico más bajo, así que el desnivel de conocimiento entre estos dos segmentos tiende a aumentar en lugar de disminuir".(Wolf, 1994: 78)
De acuerdo a la teoría del knowledge-gap, esta diferencia en la adquisición de información tiene que ver con dos factores y que aquí agruparemos de la siguiente manera:
a) el nivel adquisitivo para acceder a esas nuevas tecnologías. "La innovación tecnológica y sus modalidades de comercialización y de entradas al mercado constituyen claramente unos vectores que reproducen algunos desniveles de conocimiento que a lo mejor se estaban cerrando en referencia a las tecnologías de comunicación más antiguas".(Wolf, 1994: 79) Encontramos un perfecto ejemplo en Internet: si hasta hace unos años se podía decir que se había cerrado un poco la brecha en cuanto al acceso a una tecnología como la televisión, hoy podemos ver que Internet introduce una nueva diferencia entre quienes tienen acceso y quienes no.
b) el nivel cognitivo: "la familiaridad con una tecnología incrementa la disponibilidad y la competencia hacia las otras nuevas tecnologías". (Wolf, 1994: 79) Es decir, aquellos segmentos sociales que estén familiarizados con una nueva tecnología (pongamos por caso el ordenador personal) estarán más abiertos a recibir otras innovaciones tecnológicas porque ya tienen un conocimiento de tecnologías similares. Los dos niveles señalados se articulan en forma complementaria con el papel de la oferta de productos electrónicos, ya que los fabricantes de PC y proveedores de conexión a Internet, al no poder apuntar a un público tan universal debido a las diferencias en el nivel adquisitivo de los distintos segmentos sociales, apuntarán a esos sectores que ya vienen consumiendo tecnología. Al respecto, Mercier, Plassard y Scardigli apuntan: "el crecimiento del porcentaje de equipamiento de los hogares en electrónica de ocio (alta fidelidad, televisión en color, etc.) le imponía a la industria encontrar una forma de ampliar ese mercado que estaba a punto de saturarse. Y dado que el progreso técnico permitía precisamente reducir de forma considerable el coste y el tamaño de los ordenadores, eso les hacía aptos para el consumo de los hogares." (Mercier, Plassard, Scardigli, 1984: 59) Esta lógica de la oferta también apunta a la sobreoferta de productos a un mismo segmento social: lo que conocemos como la carrera tecnológica, de acuerdo a la cual es necesario actualizar periódicamente el ordenador, con las últimas versiones de software y los últimos adelantos en hardware. La oferta sigue apuntando al mismo segmento social que ya tiene una idea formada sobre la "necesidad" (necesidad siempre impuesta por la oferta pero no siempre considerada imprescindible por la demanda) de esos productos.